La disfunción eréctil (DE) es una condición frecuente y con un impacto significativo en la calidad de vida. En los últimos años han surgido dispositivos portátiles conectados a aplicaciones , desde anillos y sensores hasta plataformas de radiofrecuencia, que prometen diagnóstico, seguimiento y, en algunos casos, terapia domiciliaria.

Este artículo examina en detalle los anillos con app y la retroalimentación (biofeedback) frente a la DE: cómo funcionan, la evidencia clínica disponible, riesgos y regulación, y su posible papel en la práctica clínica.

Cómo funcionan los anillos con app y los sistemas de biofeedback

Los anillos con app son wearables que se colocan alrededor del pene y registran parámetros como firmeza, duración y número de erecciones. La telemetría se transmite a una aplicación que muestra tendencias, permite registrar eventos nocturnos e intra‑coitales, y puede ofrecer retroalimentación visual y ejercicios guiados.

El biofeedback aplicado a la DE combina sensores (tensión, rigidez o actividad muscular) con entrenamiento explícito: el paciente recibe información en tiempo real sobre su respuesta física y aprende a modular la respuesta mediante ejercicios, por ejemplo del suelo pélvico. En algunos modelos también se integran terapias complementarias (estimulación eléctrica, RF, LIPUS) para potenciar efectos.

Estos productos se sitúan en la intersección entre dispositivos médicos tradicionales (pruebas como RigiScan y estudios en laboratorio) y herramientas orientadas al consumidor. La literatura insiste en que los wearable penile devices (WPD) «muestran promesa» pero que su rol clínico debe confirmarse mediante investigación rigurosa.

Principales dispositivos y ofertas comerciales

Vertica/VerticaPlus describe un dispositivo de anillo/faja que usa radiofrecuencia (RF) junto con una app. La compañía declara que el tratamiento domiciliario «regenera tejido y mejora la calidad de la erección» y que la app actúa como guía en tiempo real, seguimiento de sesiones y un «treatment quality indicator»; en su comunicación reporta hasta ~85% de «éxito» en estudios propios.

Según registros científicos, Vertica ha sido evaluada en múltiples abstracts y comunicaciones en The Journal of Sexual Medicine (ensayos aleatorizados, controlados, doble ciego presentados en 2024 y 2025), incluyendo un ensayo pivotal de ~100 sujetos que exploró seguridad y eficacia clínica.

FirmTech comercializa TechRing, anunciado como el «World’s First Smart Penis Ring»: es un wearable conectado por app que mide firmeza, duración y número de erecciones , incluye registro nocturno y sesión intra‑coital, y promociona compatibilidad HSA/FSA y análisis de datos para usuario y proveedor. Su texto promocional dice «Track erectile activity over time». Otros dispositivos tipo ADAM y sensores de trazado se enfocan más en monitorización y biofeedback que en terapia activa.

Evidencia clínica: qué sabemos hasta ahora

La evidencia disponible es heterogénea: hay RCTs pequeños, estudios observacionales, abstracts de congresos y series comerciales. Para Vertica existen comunicaciones en revistas y congresos (Journal of Sexual Medicine) que describen ensayos pivotal randomizados y datos de seguridad/eficacia en cohortes de alrededor de 100 pacientes.

En el ámbito del biofeedback y el entrenamiento del suelo pélvico la evidencia es más sólida: un RCT clásico mostró que ejercicios del suelo pélvico con biofeedback elevaron la puntuación IIEF en ≈6.7 puntos a 3 meses y lograron función normal en ≈40% de participantes. Un metaanálisis sobre fisioterapia post‑prostatectomía reportó que PFMT + biofeedback mejora la función eréctil con un riesgo relativo (RR) ≈3.65 para recuperación a 12 meses.

Otros ensayos cubren tecnologías adyacentes: la estimulación eléctrica tiene resultados modestos y heterogéneos (revisión sistemática 2025 con 3 ECA, n=82), y terapias combinadas (biofeedback eléctrico + LIPUS u otras) han mostrado mejoras preliminares en cohortes pequeñas (n≈30, 68) que requieren confirmación vía RCTs mayores.

Datos de seguridad y estudios de uso prolongado

Un estudio publicado en Translational Andrology and Urology (2025) sobre TechRing describió 14 meses de uso con 5.204 registros únicos: no se informaron casos de priapismo ni reacciones cutáneas y solo 2 casos de molestia leve tras >4 h de uso prolongado. Estos datos son alentadores respecto a la tolerabilidad en población de consumidores.

Sin embargo, las limitaciones metodológicas son importantes: muchos reportes provienen de series de usuarios, abstracts o comunicaciones de la industria; la autoreportación de eventos y la falta de comparadores controlados dificultan estimar riesgos reales y señales raras.

En el caso de dispositivos que aplican energía (p. ej. RF en Vertica), los ensayos clínicos randomizados y los datos de seguridad detallados son clave para documentar efectos adversos, parámetros de dosificación y criterios de selección de pacientes.

Privacidad de datos y consideraciones regulatorias

La gestión de datos es un aspecto central: empresas describen almacenamiento desidentificado en infraestructuras compatibles con HIPAA (por ejemplo AWS) y herramientas de analítica para usuario y proveedor. No obstante, académicos advierten sobre PHI, telemetría y la necesidad de transparencia en consentimientos y en el manejo de datos sensibles.

El panorama regulatorio está en evolución. Vertica/VERTICA® figura comercializado en Europa (marcado CE), en UK (MHRA/UKCA) y Australia (ARTG); la compañía declara un lanzamiento en EE. UU. pendiente de autorización (US launch planned 2027). Por su parte, productos como TechRing se venden como dispositivos de consumo/fitness sexual y no siempre se someten a revisión regulatoria médica rigurosa.

Además, cambios regulatorios recientes (reglas FDA de 2024 que reducen la «enforcement discretion») pueden obligar a fabricantes de software/hardware médico a buscar 510(k) o PMA o a adaptar sus productos, lo que impactará la disponibilidad y las reivindicaciones que los fabricantes puedan hacer.

Aplicaciones clínicas y comparaciones con pruebas estandarizadas

Las pruebas domiciliarias tradicionales como RigiScan siguen siendo gold‑standard para evaluación de tumescencia y rigidez nocturna; RigiScan correlaciona bien con medidas de laboratorio y parámetros usados para predecir respuesta a fármacos (por ejemplo, base rigidity AUC 0.86 para predecir respuesta a sildenafil con punto de corte base ≈42.5% en algunos estudios).

Los WPD orientados al consumidor ofrecen ventajas de accesibilidad y seguimiento longitudinal: permiten «Track erectile activity over time» y, según un abstract ICS‑EUS 2025 sobre un sensor de rastreo peneano, «Using the penile tracking sensor gave participants visual proof that their bodies were functioning normally during sleep» , un hallazgo que puede reducir la ansiedad de rendimiento en DE psicógena.

No obstante, los WPD no miden flujo sanguíneo u oxigenación directamente, y su validación frente a gold‑standards diagnósticos es aún limitada. Por tanto, su rol actual es mayormente complementario y potencialmente útil para monitorización y biofeedback clínico, más que para diagnóstico definitivo.

Limitaciones, riesgos y dirección futura

Las limitaciones principales son la calidad y el tamaño de los estudios, la falta de RCTs multicéntricos grandes para muchos de estos dispositivos, y la heterogeneidad en endpoints. Las series y abstracts industriales a menudo reportan resultados prometedores (p. ej. Vertica con ~85% de éxito en estudios propios), pero necesitan replicación independiente.

También existen riesgos prácticos: auto‑clasificación de eventos por el usuario, uso prolongado incorrecto (aunque los datos de TechRing no mostraron priapismo en >5.000 registros), y la dependencia de apps que manejan datos sensibles. Los cambios regulatorios podrían exigir mayores evidencias y controles de calidad.

En el futuro es probable que veamos mayor integración de wearables con programas de terapia combinada (PFMT + biofeedback + modalidades físicas/energéticas) y más estudios que evalúen resultados clínicos relevantes (IIEF, EHS, tasa de respuesta a fármacos, calidad de vida) en RCTs bien diseñados.

Recomendaciones prácticas para profesionales y pacientes

Para clínicos: considerar dispositivos con evidencia clínica publicada y regulatoria clara; usar WPD como complemento al historial clínico y pruebas estándar cuando sea apropiado; y discutir limitaciones, seguridad de datos y expectativas con el paciente.

Para pacientes: valorar el uso de anillos con app y sensores como herramientas de seguimiento y entrenamiento, pero mantener el diálogo con su profesional de salud para interpretar resultados y evitar autodiagnósticos o tratamientos no indicados.

En todos los casos, la recomendación actual es prudente: aprovechar el potencial de los anillos con app y el biofeedback, pero exigir transparencia, validación clínica y protección de datos.

En síntesis, existen múltiples dispositivos comerciales , anillos con app, plataformas RF con app y sensores de rastreo, con datos preliminares de seguridad y eficacia en series pequeñas, abstracts y estudios observacionales. La evidencia clínica robusta (RCTs grandes, comparaciones frente a gold‑standard) aún es limitada y se requiere validación clínica para incorporar estos WPDs como herramientas diagnósticas o terapéuticas estándar.

Frente a una carga global alta de DE (se proyectó que para 2025 habría ~322 millones de hombres con ED, y en pacientes diabéticos la prevalencia agregada fue ≈65.8% [IC 95%: 58.3, 73.3%]), las soluciones tecnológicas ofrecen rutas prometedoras pero deben integrarse con cuidado y bajo la guía de evidencia y regulación. El futuro dependerá de ensayos clínicos rigurosos, supervisión regulatoria y prácticas responsables de manejo de datos.