La disfunción eréctil es un problema de salud frecuente que ha motivado un importante esfuerzo investigador en los últimos años. Los avances tecnológicos y biológicos han ampliado las opciones terapéuticas más allá de los tratamientos convencionales, con un enfoque creciente en estrategias regenerativas y combinadas.

Este artículo revisa la evidencia reciente disponible entre 2023 y 2026 sobre terapias emergentes para la disfunción eréctil, incluyendo datos de ensayos clínicos, metaanálisis y guías profesionales. Se destacan tanto resultados prometedores como las limitaciones y la necesidad de estandarización y ensayos a largo plazo.

Panorama epidemiológico y necesidad clínica

La prevalencia de disfunción eréctil es elevada. En Estados Unidos se estima que entre 30 y 50 millones de hombres presentan disfunción eréctil, y organizaciones como la AUA y el NIDDK usan cifras del orden de aproximadamente 30 millones en sus reportes.

Este alto número de afectados subraya la necesidad de disponer de múltiples opciones terapéuticas, especialmente para pacientes con comorbilidades como diabetes, enfermedad cardiovascular o daño neurogénico tras cirugía pélvica.

Además, la carga psicosocial y de calidad de vida asociada con la disfunción eréctil impulsa la investigación en tratamientos que no solo procuren erecciones, sino que también aborden la salud vascular y la recuperación de tejido eréctil a largo plazo.

Limitaciones de los inhibidores de PDE5 y demanda de alternativas

Los inhibidores de la fosfodiesterasa tipo 5 (PDE5i) han sido la primera línea de tratamiento durante décadas, pero no son efectivos para todos. Aproximadamente entre el 30 y el 40% de los pacientes muestran poca o nula respuesta a la monoterapia con PDE5i, cifra citada por desarrolladores clínicos y revisiones como impulsora de nuevas investigaciones.

La falta de respuesta puede deberse a factores vasculares, neuropáticos, hormonales o psicógenos, y a menudo obliga a considerar terapias adicionales como inyecciones intracavernosas, implantes o estrategias regenerativas.

Por eso la comunidad clínica busca opciones complementarias o alternativas que mejoren la respuesta en no respondedores, reduzcan efectos secundarios y ofrezcan beneficios sostenidos.

Ondas de choque de baja intensidad (Li-ESWT)

La terapia con ondas de choque de baja intensidad ha ganado atención como una intervención no invasiva con potencial regenerativo. Un metaanálisis actualizado de 2025 que incluyó 12 ensayos controlados aleatorizados y 882 pacientes informó una mejora estadísticamente significativa en IIEF-EF y en la escala EHS frente a sham.

La revisión Cochrane de 2025 también publicó un análisis riguroso que apoya efectos favorables de Li-ESWT sobre la función eréctil, aunque subraya la heterogeneidad entre protocolos y la necesidad de estudios con estandarización de dosis y duración.

En la práctica clínica, Li-ESWT se considera prometedora para pacientes seleccionados, pero las guías recomiendan su uso preferentemente en el contexto de ensayos o con seguimiento protocolizado hasta disponer de evidencia a largo plazo y criterios estandarizados.

Ultrasonido pulsado de baja intensidad (LIPUS) y combinaciones

El ultrasonido pulsado de baja intensidad es otra modalidad física regenerativa que ha mostrado resultados favorables recientemente. Revisiones y estudios clínicos de 2024 y 2026 identificaron alrededor de 6 estudios con aproximadamente 615 pacientes, incluidos varios ensayos controlados aleatorizados.

LIPUS ha mostrado mejora en puntuaciones IIEF y en parámetros hemodinámicos con un perfil de seguridad favorable en estos estudios preliminares. Además, hay ensayos en marcha que combinan LIPUS con tadalafil, con el objetivo de potenciar respuestas en pacientes con respuesta insuficiente a monoterapia farmacológica.

La evidencia sugiere que LIPUS es prometedora como terapia regenerativa no invasiva, pero al igual que con Li-ESWT se requiere estandarizar protocolos y confirmar beneficios a largo plazo mediante ECA de mayor tamaño.

Terapias biológicas: PRP, células madre y exosomas

El plasma rico en plaquetas (PRP) ha sido evaluado en múltiples metaanálisis y revisiones publicadas en 2023 y 2024. Estos análisis, que incluyen entre 3 y 7 estudios y varios ensayos controlados, muestran un incremento significativo en puntuaciones IIEF a 1 y 6 meses y mayor probabilidad de alcanzar el MCID frente a placebo o sham.

No obstante, los autores de estas revisiones subrayan la necesidad de ensayos aleatorizados más grandes y de la estandarización de protocolos de obtención y administración de PRP para consolidar recomendaciones clínicas.

Las terapias con células madre mesenquimales (MSC) han mostrado seguridad aceptable y señales de beneficio en ensayos tempranos fase I/II y en un ensayo fase 2 de inyecciones intracavernosas autólogas en hombres diabéticos con seguimiento a 24 meses. A pesar de estos resultados alentadores, las MSC todavía no cuentan con aprobaciones regulatorias generalizadas para la indicación y requieren más datos de eficacia y seguridad a largo plazo.

En paralelo, estudios preclínicos y en modelos animales sobre exosomas y vesículas extracelulares derivadas de MSC (informes de 2024 y 2025) demuestran reducción de fibrosis cavernosa y mejoría de la función eréctil en modelos de lesión nerviosa y diabetes. La investigación traslacional está activa y avanza hacia estudios humanos, aunque por ahora es principalmente preclínica.

Nuevas dianas farmacológicas, terapia génica, prótesis y recomendaciones de guías

En el ámbito farmacológico hay investigación en agonistas melanocortínicos, moduladores de la vía NO/sGC, inhibidores de Rho-quinasa y factores angiogénicos como VEGF/Ang-1, aunque la mayoría permanecen en fase preclínica o en ensayos tempranos. En 2024 se inició un estudio fase 2 que combinó bremelanotida, un agonista de MC4R, con PDE5i en pacientes no respondedores; la empresa declaró intención de avanzar a fase 3 si los datos fueran positivos.

La terapia génica sigue siendo experimental para la disfunción eréctil. Estudios preclínicos han mostrado restauración funcional usando vectores AAV para VEGF, S100A1 u otras dianas, pero los ensayos humanos son escasos y persisten retos regulatorios y de seguridad antes de una aplicación clínica amplia.

En cuanto a opciones definitivas, las prótesis de pene también han tenido innovaciones técnicas y en recubrimientos antibacterianos, con dispositivos como AMS 700/TENACIO y recubrimientos tipo InhibiZone. Las guías internacionales y revisiones hasta 2025, incluyendo las recomendaciones ICSM 2025 y revisiones de 2024-2025, reportan alta satisfacción entre usuarios y enfatizan la reducción de infecciones y la formación quirúrgica estandarizada.

Las guías urológicas y revisiones recientes recomiendan considerar tratamientos regenerativos como Li-ESWT, LIPUS, PRP, MSC y exosomas solo dentro de contextos con evidencia adecuada y/o ensayos clínicos, ya que muchos enfoques requieren estandarización y datos a largo plazo antes de un uso generalizado. Como señalaron revisiones de 2025, ‘las terapias regenerativas, incluyendo ondas de choque, LIPUS, células madre y exosomas, muestran resultados prometedores, pero la heterogeneidad metodológica y la falta de datos a largo plazo limitan las recomendaciones clínicas’.

Finalmente, el mercado y la investigación muestran un rápido crecimiento en dispositivos regenerativos, PRP/LIPUS y nuevos implantes. No obstante, las sociedades científicas piden prudencia clínica hasta disponer de ECA grandes y medidas de resultado estandarizadas que permitan evaluar efectividad real y coste-efectividad.

Implicaciones prácticas y cómo orientar a los pacientes

Para la práctica clínica actual es importante informar a los pacientes sobre las opciones emergentes sin crear expectativas exageradas. Se debe explicar la evidencia disponible, la etapa de desarrollo de cada terapia y los posibles beneficios y riesgos conocidos.

Cuando se considera una terapia regenerativa o experimental es recomendable preferir su uso dentro de ensayos clínicos o protocolos institucionales con seguimiento riguroso. Esto protege al paciente y al mismo tiempo contribuye a generar evidencia robusta.

En casos de fracaso a PDE5i, la selección entre opciones como Li-ESWT, LIPUS, PRP, terapias biológicas o prótesis debe individualizarse según comorbilidades, expectativas, evidencia disponible y acceso a centros experimentados. La comunicación clara y el consentimiento informado son esenciales.

En resumen, la investigación en disfunción eréctil está viviendo un periodo de innovación, con múltiples acercamientos prometedores que van desde terapias físicas y biológicas hasta nuevas farmacoterapias y mejoras en dispositivos implantables. Sin embargo, la adopción clínica generalizada exige más ensayos robustos, estandarización y seguimiento a largo plazo.

Los clínicos deben mantenerse actualizados, participar en redes de investigación y priorizar la participación de sus pacientes en estudios bien diseñados cuando sea posible. Así se podrá transformar la promesa científica en terapias seguras y efectivas para un mayor número de hombres con disfunción eréctil.