Las bolas tailandesas o anal beads, juguetes eróticos destinados tanto a hombres como a mujeres, son una ristra de bolas de silicona o gelatina unidas a un cordón del mismo material y que están destinadas a ser introducidas en el ano para estimular sus músculos y producir, en el momento del orgasmo, una mayor sensación de placer. Al final de dicho cordón hay una anilla para poder tirar y extraer las bolas cuando éstas están introducidas en el ano.

Las bolas tailandesas suelen estar colocadas de menor a mayor a lo largo del cordón y el tamaño de ellas oscila entre el centímetro y los 2,5 cm. No hay que confundir las bolas tailandesas con las bolas chinas. Las bolas chinas están destinadas a la introducción vaginal, tienen un tamaño algo mayor (su diámetro oscila entre los 3 y los 4 cm) y suelen ir por pares. Las bolas tailandesas, por su parte, suelen agruparse en cantidades de entre 3 y 10 bolas. Algunos modelos incorporan la posibilidad de la vibración para aumentar el efecto estimulador de las bolas.

La primera norma de uso a tener en cuenta cuando se van a utilizar las bolas tailandesas es la de la higiene. Darse una buena ducha (con irrigación anal incluida) es tan aconsejable como limpiar convenientemente con agua y jabón las bolas antes de utilizarlas. El hecho de que estén hechas de materiales hipoalergénicos no exime, lógicamente, de que la higiene de las mismas, sobre todo una vez que ya han sido usadas, no sea exhaustivo y concienzudo.

La segunda norma es la de estimular convenientemente la zona con caricias, masajes o besos, así como la de lubricar convenientemente tanto el ano como las bolas. Un lubricante específicamente anal sería lo más recomendable, pero también pueden utilizarse lubricantes con base de agua o de silicona. También puede usarse algún tipo de relajante anal en spray para facilitar la introducción de las bolas en el ano, sobre todo si se es neófito en esta práctica.

Se recomienda, igualmente, no introducir todas las bolas a la vez. Hacerlo de ese modo es renunciar a la sensación placentera de hacerlo poco a poco.

Una vez dentro, las bolas pueden sacarse y meterse tantas veces como se quiera. Eso sí: no hay que olvidar nunca que la mejor prestación que se puede obtener de ellas es la de sacarlas poco a poco en el momento en el que orgasmo está llegando. Hacerlo de ese modo potencia la intensidad del orgasmo y hace de él una experiencia inolvidable.

Si estás interesado en las bolas tailandesas puedes encontrar un amplio abanico de ellas en nuestra página sexshopdreams.com.