La era digital ha traido nuevas formas de comunicarse y relacionarse con los demás. Vivimos la era de las redes sociales, las aplicaciones de citas, las apps de mensajería instantánea y, por supuesto, de los chats de sexo.
Aquí vamos a analizar qué son los chats de sexo, cuáles son sus características, qué contenido suelen ofrecer y, finalmente, realizaremos un pequeño inventario de cuáles son sus riesgos.
¿Qué son los chats de sexo y cuáles son sus características?
Un chat de sexo puede definirse como una plataforma online en el que los usuarios de la misma pueden interactuar mediante mensajes de texto, imágenes o vídeos, compartiendo gustos, intereses y fantasías sexuales.
A este intercambio online de contenido de tipo erótico o pornográfico se le ha dado el nombre de sexting y, más recientemente e intentando crear un término más castellanizado, sexteo.
Este tipo de comunicación online se da entre adultos que pueden buscar desde alguna forma de conexión emocional e íntima hasta una actividad sin compromiso, excitante y divertida.
Las características principales de los chats de sexo son las siguientes:
- Permiten la interacción anónima. Los usuarios de las plataformas de sexo valoran el anonimato que éstas permiten, pues les brinda la posibilidad de compartir experiencias y expresar deseos sin temor a que se les juzgue por ello.
- Los temas que se tratan son muy diversos, por lo que es factible encontrar a otras personas que tengan intereses similares. Así, quien desee mantener conversaciones ligeras encontrará con quien hacerlo y quien prefiera conversaciones más intensas y explícitas también podrá encontrar a un interlocutor/a con quien dialogar.
- Fomentan la creatividad. Hablar de sexo siempre resulta estimulante. Quien lo hace acostumbra a buscar la mejor y más sugerente y plástica manera de expresar sus deseos, fantasías y pensamientos.
Finalmente, otra de las características que, en muchas ocasiones, suelen tener los chats de sexo, es que fomentan los ambientes inclusivos. Es decir: que crean un ambiente en el que, por regla general, se respetan todas las orientaciones y preferencias sexuales. Esto, lógicamente, favorece que los usuarios de un chat de estas características puedan sentirse cómodos participando en él.
Contenido habitual de los chats de sexo
El tipo de plataforma y la naturaleza de las conversaciones que se mantengan en ella determina el tipo de contenido que se comparte en los chats sexuales, pero los contenidos más habituales son las conversaciones eróticas, el intecambio de fotos y vídeos y el poner en común consejos y experiencias.
Los usuarios de estas plataformas encuentran en ella el lugar perfecto para intercambiar mensajes que describen situaciones sexuales, fantasías eróticas y deseos pendientes de cumplir. Por regla general, las conversaciones mantenidas acostumbran a ser muy detallistas y, por supuesto, a estar llenas de insinuaciones y propuestas «subidas de tono».
El intercambio de fotos y vídeos sexuales es uno de los contenidos «estrella» de algunos chats. Estos, además, son utilizados por sus usuarios como espacios en los que compartir experiencias personales, proporcionar consejos sobre sexualidad o, incluso, realizar recomendaciones sobre productos eróticos. Palabras como Satisfyer, vibrador, o anillos para el pene, por ejemplo, pueden llegar a ser muy comunes en dichas conversaciones.
Riesgos de los chats de sexo
Participar en un chat de sexo o realizar sexting implica ciertos riesgos. Antes de participar en una plataforma de estas características o de participar en sesiones de sexteo hay que conocer esos riesgos y valorarlos.
Uno de los principales es la posible pérdida de privacidad. Si las medidas de seguridad del chat no son lo suficientemente fuertes, se corre el riesgo de que los datos personales del usuario queden expuestos a otros participantes en el chat o de que, incluso, las conversaciones sean almacenadas. En este sentido, es fundamental asegurarse de que la plataforma que se elija ofrezca a sus usuarios un nivel de cifrado y de anonimato óptimo.
Otro de los riesgos del sexting es el de convertirse en víctima de extorsionadores y estafadores. Al participar en el intercambio de contenidos sexuales debemos evitar que se nos pueda identificar en imágenes explícitas e íntimas y debemos estar siempre alerta de cualquier comportamiento que pudiera resultar sospechoso.
El sexo online puede resultar, sin duda, muy excitante y emocionante, pero siempre puede ser el germen de sentimientos difíciles de gestionar. La inseguridad, el arrepentimento, los celos, la frustración generada por unas expectativas defraudadas… todo estos sentimientos pueden brotar y hay que saber afrontarlos. Para evitar este tipo de problemas hay que ser consciente de las propias emociones y hay que establecer unos límites claros de hasta dónde desea llegar uno y qué línea no queremos traspasar.
Finalmente, hay que asumir que, más allá de los riesgos legales (en caso alguno debe compartirse contenido sexual de una persona si no hay un consentimiento explícito de ésta y, lógicamente, no debe existir interacción alguna con menores de edad), hay un riesgo social evidente. Y es que, si las actividades online son descubiertas por familiares, amigos o colegas laborales, la imagen social puede verse gravemente afectada y comprometida.
Por tanto, toda aquella persona que tenga pensado participar en un chat de sexo debe asumir que, aunque hacerlo puede ser una manera divertida y excitante de explorar la propia sexualidad, hay unos riesgos asociados a dicha práctica, por lo que hay que buscar la manera de disfrutar de una experiencia de este tipo de una manera segura y que no ponga en peligro nuestra privacidad y nuestro bienestar físico y emocional.
