La intersección entre la sextech y la medicina sexual masculina ha avanzado rápidamente en los últimos años. Innovaciones que hace una década parecían relegadas al mercado de consumo ahora se estudian en ensayos clínicos, integrando sensores, retroalimentación digital y protocolos combinados para abordar disfunciones sexuales masculinas y enfermedades como la enfermedad de Peyronie.

En este texto repasaremos las principales innovaciones en juguetes sexuales y dispositivos afines que tienen potencial terapéutico: desde anillos sensores para monitorizar erecciones nocturnas hasta entrenadores con coachs AI y sistemas de biofeedback. También abordaremos evidencia clínica, estándares de seguridad y riesgos de privacidad que condicionan su adopción en práctica clínica.

Sensores portátiles para monitorizar erecciones nocturnas (NPT) y rigidez

La monitorización objetiva de erecciones nocturnas (NPT) ha recibido un impulso con sensores portátiles tipo anillo y doble‑anillo. Ejemplos comerciales y prototipos como ADAM sensor, TechRing y, especialmente, el sistema WARM han sido descritos en publicaciones técnicas recientes (2024, 2025) por su capacidad de registrar continuidad y transmitir datos vía Bluetooth para análisis.

Los autores que presentan el sistema WARM señalan: «We have introduced the wearable adaptive rigidity monitoring (WARM) system… allowing for the assessment of penile tumescence and rigidity through a specifically designed elastic dual‑ring sensor.» El WARM reporta resolución de 0,1% y validación frente a RigiScan, lo que sugiere que la precisión técnica está alcanzando niveles clínicamente útiles.

Más allá del diagnóstico de disfunción eréctil, estas métricas nuevas , número de episodios de erección, tiempo total de erección y unidades de actividad tumescente, abren la posibilidad de seguimiento longitudinal en ensayos farmacológicos y estudios de prevención. Estudios preliminares de 2024 incluso exploran si parámetros de NPT podrían correlacionar con riesgo cardiovascular, aunque esa utilidad preventiva aún requiere confirmación.

Estimulación vibratoria peneana (PVS) aplicada terapéuticamente

La estimulación vibratoria peneana (PVS) es una técnica que ha trascendido el ámbito de consumo para aplicarse con objetivos médicos. Dispositivos como Viberect, FertiCare y Fertisonic han mostrado eficacia en provocar eyaculación en hombres con lesión medular y en inducir tumescencia o erección en ciertos casos de disfunción eréctil.

La literatura clínica reciente reporta tasas de éxito muy altas para la recuperación de la eyaculación en lesiones medulares, con éxito hasta alrededor de 86% en niveles T10 o superiores. Como resumen autoritativo se cita: «Penile vibratory stimulation is a safe and effective method for the management of ejaculatory dysfunction in men with SCIs.» (Emad Ibrahim, Fertility and Sterility, 2024).

PVS es especialmente valiosa cuando los objetivos son reproductivos (recuperar eyaculación) o como parte de protocolos de rehabilitación sexual. Sin embargo, la evidencia proviene en parte de series y estudios observacionales; se necesitan ensayos controlados y comparativos para definir mejor indicaciones, parámetros de vibración y combinaciones terapéuticas óptimas.

Bombas de vacío (VED) y combinación con otras terapias

Las bombas de vacío (VED) continúan siendo una opción de segunda línea para la disfunción eréctil. En 2024‑2025 se publicaron series sobre nuevos modelos aprobados en mercados concretos, por ejemplo Vigor 2020 en Japón, con un estudio retrospectivo que incluyó 33 pacientes y mostró beneficio sintomático en algunos casos.

Más interesante son los enfoques combinados: estudios recientes reportan mejora clínica cuando VED se asocia con inhibidores de PDE5 (p. ej. tadalafilo) y terapias físicas como ondas de choque de baja intensidad (ESWT). Un estudio de 2024 documentó que la combinación VED + tadalafilo + ESWT produjo mejorías superiores a las observadas con terapia única en cohortes pequeñas.

En la práctica clínica, VED puede ser una herramienta para rehabilitación post‑quirúrgica o para hombres que no toleran fármacos. No obstante, la heterogeneidad de los estudios (tamaños pequeños, diseños retrospectivos) limita conclusiones firmes y exige RCTs de mayor tamaño.

Dispositivos de tracción peniana (PTD) para enfermedad de Peyronie

Los dispositivos de tracción peniana (PTD o penile extenders) han sido objeto de revisiones y metaanálisis para la enfermedad de Peyronie. Una revisión sistemática y metaanálisis de 2023 (n = 419) encontró un efecto estadísticamente significativo en la reducción de la curvatura (p = 0.0373), aunque no demostró de forma concluyente un aumento de la longitud ni una mejora significativa de la función eréctil.

La industria ha innovado en protocolos prácticos: dispositivos modernos como RestoreX promueven sesiones más cortas (por ejemplo 30 o 90 minutos) para mejorar la adherencia. Estos cambios buscan hacer el tratamiento más tolerable y compatible con la vida cotidiana del paciente.

Pese a señales de beneficio en curvatura, la evidencia aún no es uniforme. Faltan estudios con seguimiento prolongado y comparaciones directas frente a otras terapias (inyecciones, cirugía), por lo que los PTD se consideran útiles en ciertos perfiles de pacientes pero no como solución universal.

Entrenadores de suelo pélvico con biofeedback para varones

Los entrenadores de suelo pélvico han evolucionado desde dispositivos básicos hasta plataformas «sit‑on» y wearables que incorporan apps con juegos y retroalimentación. Productos como kGoal Boost o plataformas que integran sensores permiten guiar al usuario en ejercicios de contracción y relajación, con objetivos que van desde la incontinencia hasta la mejora de control eyaculatorio.

Ensayos clínicos de plataformas de biofeedback, incluyendo proyectos como ACTICORE1 y un ensayo piloto multicéntrico, han mostrado reducción de puntuaciones de incontinencia en 12 semanas. Sin embargo, muchos estudios incluyen pocos varones o combinan poblaciones, por lo que hacen falta RCTs centrados específicamente en salud sexual masculina y en resultados como función eréctil, control de la eyaculación y calidad de vida sexual.

Los entrenadores con biofeedback ofrecen gran promesa por su baja invasividad y capacidad de personalización vía app, pero su eficacia real depende de adherencia, diseño ergonómico y validación clínica rigurosa.

Juguetes inteligentes como herramientas de entrenamiento sexual

El mercado de juguetes inteligentes ha incorporado funciones diseñadas explícitamente para entrenamiento sexual y rehabilitación. Fabricantes como LELO con su F2S promueven programas de «entrenadores de resistencia» y coachs AI integrados en apps que transforman masturbadores en dispositivos orientados a mejorar la stamina y el control de la eyaculación.

Los lanzamientos y fichas de producto de 2025‑2026 muestran una tendencia clara: convertir productos de placer en herramientas funcionales, con programas estructurados de ejercicio, feedback y progresión. Esto permite que la masturbación terapéutica sea parte de un protocolo autocontrolado y medible.

No obstante, la evidencia independiente sobre eficacia clínica de estos entrenadores todavía es limitada. Es necesaria investigación que compare programas de entrenamiento con y sin guía AI, y que evalúe desenlaces sexuales relevantes y sostenidos en el tiempo.

Privacidad, ciberseguridad y estándares de seguridad

La conectividad que hace posible el coaching y la monitorización trae consigo riesgos: revisiones y guías de 2024 documentaron vulnerabilidades y prácticas de recolección de datos en juguetes conectados. Informes como Privacy Not Included (Mozilla) y estudios académicos alertan que aproximadamente 50% de los dispositivos revisados presentan problemas de privacidad o políticas insuficientes.

Casos judiciales previos, como el acuerdo multimillonario relacionado con We‑Vibe, demuestran consecuencias reales de prácticas laxas. Por ello, la adopción clínica exige no solo validación de eficacia sino garantías de privacidad, cifrado y transparencia en el manejo de datos.

En paralelo, la ISO 3533:2021 («Sex toys, Design and safety requirements») proporciona criterios internacionales de diseño, materiales y etiquetado que ayudan a minimizar riesgos físicos e higiénicos. La normativa es un pilar para la estandarización y la confianza del usuario y del profesional sanitario.

Integración terapéutica y líneas futuras

Una tendencia clara es la integración terapéutica: combinar dispositivos mecánicos (VED, tracción), técnicas físicas (ESWT), fármacos (PDE5i) y herramientas digitales (biofeedback, sensorización) para obtener sinergias. Varios estudios y series recientes (2024, 2025) reportaron mejorías cuando se aplican protocolos combinados frente a intervenciones aisladas.

Sin embargo, la evidencia global muestra limitaciones: tamaños de muestra pequeños, heterogeneidad metodológica y escasez de RCTs amplios y con seguimiento prolongado. Por ello, aunque las señales son prometedoras, la comunidad clínica reclama investigación más robusta y estandarizada.

De cara al futuro, la sextech clínicamente orientada seguirá creciendo entre 2022 y 2026 con más sensores wearables, biofeedback validado y entrenadores AI. Las prioridades son claras: más RCTs, adopción de normas como ISO 3533, y regulación y salvaguardas de privacidad para permitir una integración segura en la práctica clínica y en programas de salud pública.

En resumen, las innovaciones en juguetes sexuales y dispositivos asociados están transformando la aproximación a la salud sexual masculina, ofreciendo nuevas herramientas diagnósticas y terapéuticas. Desde anillos sensores validados frente a RigiScan hasta entrenadores inteligentes con coachs AI, la tecnología aporta opciones hasta ahora limitadas o inexistentes.

No obstante, su adopción responsable requiere más evidencia clínica de calidad, estándares de seguridad aplicados (ISO 3533:2021), y garantías de privacidad para los usuarios. Con esos elementos, la sextech puede convertirse en un aliado potente para la prevención, el diagnóstico y la rehabilitación de condiciones sexuales masculinas.